La Odediencia, Un Principio de Legalidad

Es normal escuchar en la Masonería, el aforismo filosófico Hermético “Como es arriba es abajo”, para dar a entender que tanto el cosmos como el ser humano a pesar de la distancia de miles de millones de kilómetros que nos separan, tenemos muchas cosas en común.

Tanto el universo como el hombre hemos sido regidos por reglas y leyes que han permitido nuestra supervivencia aparentemente en equilibrio, en medio del caos. En efecto, a través de la historia, podemos establecer que ha sido la humanidad dentro de una organización social pre-establecida la que ha creado normas o reglas de comportamiento social para disminuir la incertidumbre frente a un entorno natural hostil, con el fin de obtener cada día, más posibilidades de supervivencia. Sin embargo, evolutivamente el hombre es en sí mismo un ingrediente esencialmente caótico. Seguramente por ello, es que el ser humano algunas veces rompe la el orden establecido, debido a su naturaleza evolutiva, paradójicamente, para sobrevivir.

Dentro del entorno social creado por la humanidad través del derecho escrito, se han promulgado normas, que tratan de mantener el orden y la armonía de los asociados, así por ejemplo tenemos reglas de comportamiento, de etiqueta, de protección de derechos humanos, reglamentos de propiedad horizontal y en fin, un sinnúmero de códigos que nos indican que el hombre es un ser social por naturaleza y como tal debe estar preparado para cumplir y seguir las reglas, enmarcadas dentro del principio de legalidad que rigen nuestra civilización. Toda asociación tiene sus leyes por las cuales se rige e impone a sus asociados deberes que cumplir.

La Masonería como organización ecuménica y universal, no puede ser la excepción, está gobernada por normas de carácter escrito, como los “Landmarks” o antiguos limites, Constituciones, Estatutos, Reglamentos, Decretos, Resoluciones y diversidad de usos y costumbres, cuyo sendero o huella han trazado los masones denominados “hombres libres y de buenas costumbres”. Nosotros, bien lo sabemos, no enseñamos la violación de ley alguna, no olvidamos el respeto debido al orden y límites establecidos.
De tal suerte que cuando hablamos de una “obediencia masónica”, nos referimos a una estructura que engloba administrativa y filosóficamente a varias logias que libremente así lo deciden, son Talleres regidos por la normatividad masónica, cuyos representantes ante la Gran Logia, eligen al Gran Maestro, quien es el que preside la Obediencia.

La misión de la obediencia masónica es velar por el cumplimiento de los principios y filosofía de la masonería, que lucha contra el dogmatismo, el fanatismo, la superstición y la intolerancia, entre otros problemas que aquejan a la humanidad, eso sí, con fundamento en las normas constitucionales y reglamentarias, que nos rigen.

En la masonería universal existen obediencias masculinas, femeninas o mixtas, en nuestro caso la Gran Logia de Colombia está afiliada o confederada, desde su creación a la Gran Logia Unida de Inglaterra, que es un organismo superestructural y soberano que agrupa a Grandes Logias del mundo que aceptan y obedecen sus reglas. Por ende, La Gran Logia Madre y sus Grandes Logias confederadas son una obediencia de carácter masculino y al observar dichos códigos, las Grandes Logias y los masones que la integran obtienen su status de regularidad.

Importante es precisar que existen asociaciones de Obediencias que se llaman Confederaciones, como por ejemplo la Confederación Masónica Interamericana (C.M.I.) y la Confederación Masónica Colombiana (C.M.C.), de las cuales la Gran Logia de Colombia es miembro y las cuales también tienen sus normas y reglamentos para la participación armónica de los organismos y miembros que las integran.

Por consiguiente, un masón será regular cuando ha sido iniciado conforme a los principios fundamentales (Landmarks), usos y costumbres de la Orden, cuando integra una Logia regular y satisface legalmente las obligaciones contraídas, estando en pleno goce de la totalidad de sus derechos masónicos. No se podría concebir un masón que no hubiera sido iniciado de acuerdo a las normas preceptuadas en el seno de la Orden, pero además es necesario que ajuste su modo de pensar, de vivir y actuar a los deberes previstos en los Landmarks, la Constitución, leyes y reglamentos, dicho de otra manera ha de pertenecer a una Logia regular y practicar las virtudes sociales.

Se hace necesario enfatizar que la palabra "regular", proviene del latín "regularis", que significa regla, es decir, de acuerdo a la norma prevista y por ende en la masonería se entiende por regular, lo que se ajusta a la regla, a la ley, a los usos y prácticas establecidas en ella. Dicho precepto es conocido entre los masones de lengua inglesa como legitimidad, que a justo título equivale a regularidad.

Debemos tener presente que la regularidad masónica, como concepto de derecho masónico, no es otra cosa que la conformación de la conducta a las normas legales aprobadas y vigentes en la Orden, Por ello el masón desde su ingreso y permanencia a la Orden, deberá ajustarse a la exacta observancia de las reglas pre-existentes.

Por el contrario, entendemos por irregularidad masónica, los comportamientos y las acciones personales o corporativas contrarios a las normas del Derecho Masónico y a los usos y costumbres de la obediencia, la cual dentro del compromiso libremente adquirido de manera individual y como talleres, nos obliga legal y éticamente al cumplimiento y acatamiento de las normas y reglamentos que nos permiten el desarrollo de nuestro quehacer masónico en paz y armonía.


JOSÉ DOMINGO GONZALEZ-RUBIO RODRÍGUEZ
Gran Maestro Gran Logia De Colombia