Nov. 25 a Dic. 9 - 6 p.m. - Exposición de Arte "TEMPLOS DE AGUA" de Diego Mendoza, Artista Plástico

La Gran Logia de Colombia, El Muy Respetable Gran Maestro José Domingo González-Rubio Rodríguez y el  Venerable Maestro Jairo Zuluaga Gallo de la Respetable y Benmérita Logia Juan El Bautista No. 18, os invitan a la Exposición "TEMPLOS DE AGUA" del Artista Plástico y Q.·. Sobrino, Diego Mendoza Medina hijo de nuestro Q.·.H.·. Raimundo Mendoza Arouni, en:

 Mansión Kopp, sede de La Gran Logia de Colombia

 Del 25 de noviembre al 9 de diciembre.

 Horarios de Visita: Lunes a Viernes de 2 a 5 pm. Entrada por la Cra 5 No.  17 - 79

 

 Templos de Agua

Diego  Mendoza Medina, estudió artes plásticas en la Universidad de Los Andes,  donde permaneció  como profesor por seis años, sigue  vinculado a la docencia en su paso por la Universidad  Jorge Tadeo Lozano y está desde 1998 en el Departamento de Artes Visuales de la Universidad Javeriana  aportando  a los ciclos de formación básica en las carreras de Comunicación Social y Artes Visuales.

 Aunque ha participado en diversas y continuas exposiciones colectivas esta es su tercera exposición individual, la primera: “…paisajes por poco precio…” Galería Espacio Alterno en 1988, la segunda dentro del Programa Nuevos Nombres del Banco de la República en 1991.

El título de su exposición en sentido figurado es caminar a voluntad bajo la lluvia, disfrutándolo. Como nadar, como navegar. Serie de acuarelas en que busco como autor un posible camino hacia la interpretación del principio de unión, de amor por la naturaleza.

Puedo decir que la tensión entre interpretación y tradición, entre lo contemporáneo y las identidades femeninas que tuvo o puede tener la imagen de la divinidad es lo que me atrae hacia estos lugares.

Parafraseando lo que dice el músico John Cage: “no tengo nada que decir y lo estoy diciendo” esto es lo quiero decir y lo estoy haciendo…

En afirmaciones como esa, veces muy controvertibles y a veces incontrovertibles el arte contemporáneo ha buscado una indispensable autonomía sobre los valores estéticos, una distancia con respecto a su función tradicional o social, al mercadeo del arte. Y se supone que lo haga  primordialmente desde los valores sensibles y desde el sentido de búsqueda que tiene el arte en sí mismo.

Sin embargo los trabajadores del arte somos parte integral de la sociedad, cultura es lo que cada individuo cultiva, y por más concesiones que se hagan a la cultura-industria del espectáculo o al mercado del arte, ellos nada tienen que ver con el quehacer del artista. Inicialmente un escritor, como creador, no parece necesitar del público, ni siquiera de un lector. De la audiencia puede prescindir el  músico al  interpretar o componer , de igual manera la creación visual. Pero todos nos debemos más que a los eventuales espectadores en sentido muy estricto al devenir de las tradiciones, a los lugares de culto que alguna vez habitamos, a lo que aún nos nutre y sobre todo nos nutrió desde pequeños.