Dolor, Dolor, Dolor

(Q:. H:. Gabriel Valbuena Hernández)

En la muerte del Muy Q:. H:. Augusto Sánchez Viola

 

Al acudir esta noche a la tenida

he advertido la ausencia de un obrero

que en vida laboró con gran esmero

preparando en estos Templos su partida.

 

¡La cadena está rota, hermanos míos,

hoy hemos perdido un eslabón!:

Un Maestro ha partido hacia el Oriente,

os lo digo colmado de aflicción.

 

Ya no anuda el mandil en su cintura

ni suscribe la minuta de asistencia,

mas no obstante advertimos su presencia,

en sus obras, testimonio de hermosura.

 

Consagróse a desbastar la piedra bruta

muy lejos de su amada Cataluña

y esculpió su corazón con gran acierto,

cual columna de armoniosa arquitectura.

 

El fue recto, virtuoso y tolerante,

solidario, amable y generoso,

buen amigo, buen padre, buen esposo,

hombre libre y de espíritu pujante.

 

Respetuoso de la ley del Creador,

cumplió consigo mismo los deberes,

protegió al anciano, los niños, las mujeres,

cuidó el árbol, las estrellas y la flor.

 

 

 

 

 

Expresamos compungidos por su ausencia,

un profundo sentimiento de dolor,

pero el Gran Arquitecto en su sapiencia

lo ha llamado a una cantera superior.

 

Cuando el sol aparezca allá en la cumbre

anunciando el esplendor de un nuevo día,

evocaremos con gratitud y simpatía

a quien guió nuestros pasos con su lumbre.

 

Cada vez que fallece un Francmasón

el Oriente Eterno resplandece,

y en las logias las acacias reverdecen

al proseguir los que quedamos su labor.

 

"LA AMISTAD DE LOS MASONES ES

TAN PROFUNDA COMO SINCERA"